BANQUETE PARROQUIAL EN SAN JOSÉ CDS.

 

Octavio Hernández Jiménez

 

El viernes 30 de noviembre de 2018 se llevó a cabo, en la casa cural de San José Cds, un banquete con miras a recoger fondos para detener la persistente humedad que se presenta en las paredes del templo que dan a la calle real. Habrá que remover el andén, excavar y reconstruir el muro de acuerdo con los conceptos de gente profesional.

 

El evento fue organizado por el Pbro. José Orlando Rengifo, cura párroco que ha demostrado, en el corto tiempo que lleva regentando esta parroquia, su eficiencia en las obras emprendidas como la adquisición de 50 nuevas y hermosas bancas para el templo y el embellecimiento interior de la casa cural.

 

El banquete empezó a las 7 de la noche de ese viernes y concluyó pasadas las 9. Estuvo animado por un magnífico dueto musical y atendido por el señor cura, su hermana, dos señoras más y algunos colaboradores.

Como lo había presupuestado el padre Rengifo, pusieron a la venta 50 boletas a 100.000 pesos y asistieron las personas previstas. A los asistentes los atendieron con pasabocas como maní, fresas con chocolate, palitos de zanahoria y apio, galletas, masmelos, coctel, consomé y un delicioso plato frío con picada de carnes, frutas y verduras.

 

La casa cural de San José es una amplia construcción en bahareque de los años 1927 y 1928, con patio interior, luminosa y adornada con matas y cuadros del pintor ingenuo Alcides Arenas. La crisis económica de esta región cafetera ha salvado, por milagro, el templo y la casa cural de San José Cds, de haber sido destruidos y remplazados por cajones de cemento sin ninguna estética.

 

 

La casa cural desempeñó las veces del primer teatro que tuvo San José. En el espacio en donde queda el comedor armaban el escenario y el público que se acomodaba, en el corredor del segundo piso, pagaba más  y, en el patio, en el primer piso, se hacía el público en general que pagaba menos. Con el dinero que dejaron las presentaciones de las obras de teatro dirigidas por el padre Jesús María Peláez se avanzó en la reconstrucción en cemento de las paredes y frontis del templo y en la construcción del colegio parroquial.  Desde mediados del siglo XX, la casa cural de San José no se había vuelto a ver tan luminosa, festiva y elegante, como en esta ocasión.

 

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