KILÓMETRO 41 VIDA Y MUERTE DE UNA QUEBRADA

 

El 10 de febrero de 2012 se llevó a cabo en Lima (Perú) una manifestación de población indígena contra la explotación de una mina que, debido a los químicos que estaban utilizando en la extracción del oro, había dejado a ese pueblo sin agua potable. Por eso se alborotaron los damnificados.

 

Me detuve a pensar en esa noticia que trajo la prensa, al día siguiente, pues no sabía si lo que estaba sucediendo en Perú era igual a la comentada situación colombiana. Desde hace varios meses se ha venido hablando de Santurbán (Santander) y Villamaría (Caldas) en donde temen que se presente escasez, enfermedades y muerte. Con la voz de alerta, los habitantes de esas ciudades ven caer sobre ellos a los implacables Ángeles del Apocalipsis.

 

Por el Kilómetro 41, entre el paraje Tres Puertas (Manizales) y el caserío de Irra (Risaralda), en la vía a Medellín, corría una quebrada límpida, fresca y repleta de peces. Grupos de familias, amigos de colegios o de barrios de la capital de Caldas y de otros lugares llegaban a pasar unos días a la orilla de la fresca corriente. Se entretenían pescando y cocinando los pescados que caían en sus redes y anzuelos.

 

Sin embargo, cuando volví, hace poco, me comentaron que ya no había balneario natural, ni pesca abundante pues, mucho más arriba, habían empezado a explotar una mina y el agua bajaba envenenada con los químicos que acabaron, en corto lapso, con la población de peces y espantado a los bañistas que, temerosos, no habían vuelto a acampar en los fértiles potreros que se extendían entre la molicie de los guaduales.

 

Antes fue un Paraíso saturado de romanticismo. Actualmente, debido a la codicia que está tornando al hombre en un nuevo Rey Midas, ese paisaje se ha convertido en el cadáver espantable del otrora risueño afluente del río Cauca.

 

(Fotografías de Octavio Hernández J.)

Escribir comentario

Comentarios: 0